Like many of you, I enjoyed praying with my children before bed when they were young. One night, it was four-year-old Isaac’s turn. He used to pray for our family, our neighbors’ pets and church members – by name! So, you had to be seated comfortably because he would take his time! That special night, Isaac was very joyful, and at the end of his prayer he said, «Lord, I’m so happy and so blessed, and the only thing I want to do is send you a kiss!»
I wanted to tell Isaac, «Sending kisses to Jesus is not part of the prayer.» But I didn’t say anything.
I went to my bed reflecting on what he had said, and I realized that the relationship between Isaac and Jesus was so close that he believed he could kiss Him. I realized also that I’d never had an expression like that toward Jesus.
My prayers were more informative as if I were giving a report or sending a memo like, «Thank you, Lord, because Your presence was so evident in our worship time;» or «Lord, please heal this person;» or «Please bless our church plans.»
I received answers to my prayers, but still my relationship wasn’t like Isaac’s with Jesus. At some point in my life, I had lost it. So, I found a passage that talks to me about this:
«Many will say to me on that day, ‘Lord, Lord, did we not prophesy in your name and in your name drive out demons and in your name perform many miracles? Then I will tell them plainly, ‘I never knew you. Away from me, you evil doers!'» (Matthew 7:22-23 NIV)
When I read this passage for the first time I thought, «I want these guys on my team!» They could preach and perfom many miracles and drive out demos. Not many can drive out demons. But because they could, they came to give their report just like I did: «We did this; we did that.»
The Lord responded to them, «I never knew you.»
As a pastor’s wife, I have done many things for my Lord. I led worship; I taught Sunday School; I was very involved in missions; and I also cooked tacos for a bunch of people! But at the end, all that really matters is whether or not the Lord knows me.
I love this passage because I discovered that nothing is more important to the Lord than getting to know mw through my own words. He is eager to know us! He wants to know everything about me.
In her book Simply Praying, Patsy Lewis invites us to «open your heart» to Jesus, so I did. I realized that I share my testimony with everyone except Jesus. He saved me, but I never talked with Him about it again. After several years I wanted to tell him what that day meant to me so I prayed:
«Remember that day, Lord? I was six years old, and I was in my Sunday School class.»
«To be honest with You, I don’t remember what the lesson was about. The only thing I remember is that I could not wait to invite You to come into my heart. Do You remember, Lord? Do You know me?»
In that moment my room was full of His presence, and He responded to me, «Yes, I know you; you are Mine!» These were the most beautiful words I had ever heard! He enjoys remembering good times with His people because that is what friends do. I started to recall when He called me to His service and joyful times we had together. Since that day, my way of praying change.
Probably you spend a good bit of time in a Christian environment or working hard for our Lord, but that means nothing if you don’t have a real relationship with Jesus. Today, we need to remember that we must put the Word of God and prayer first before all work that we will perform. There is so much to do for the Lord! Is it not true? But in these opportunities, God warns us about the danger or going before him with hands full of projects successfully performed without having engaged in a personal relationship with Him.
I like to think of God as the doctor who asks me some questions after receiving the results of my exams; «Do you eat well?» «Do you work out?» I’m sure He knows the answers, but Jesus wants me to tell Him everything because that is the way I will become aware of my situation. He wants to heal me, advise me, comfort me, known me. He wants to have an intimate relationship with me like my son Isaac sending kisses to Him.
En una relectura de la vida de la reina persa Vasti, encontramos elementos valiosos que nos dan la base para pensar en serio en el valor que la lucha por la equidad de género ofrece. También nos da principios que podemos tomar en cuenta para nuestra tarea como mujeres y hombres de Dios. La reina Vasti ha sido tachada por algunos como una reina orgullosa que no quiso obedecer la orden del rey. Como consecuencia y castigo por tal atrevimiento, fue rechazada y marginada de la vida pública. Es triste pensar que, para algunos, el hecho de que Ester ocupe su lugar les complace, porque se la considera como “una de las nuestras”. Lo cual, si lo pensamos bien y lo aceptamos de ese modo, nos convierte en culpables de su sufrimiento.
La exégesis tradicional ha limitado considerablemente la posición de la mujer en la familia y en la iglesia, y en otro tiempo también en la sociedad, basándose en una serie de interpretaciones que a lo largo de los siglos se han presentado como axiomáticas.[1] Es tiempo de escudriñar y someter algunos textos que han limitado o minimizado el rol desempeñado por muchas mujeres en la Biblia. Como se tratará de analizar, la valentía de Vasti abre la puerta para que una joven igualmente amordazada lleve adelante el plan de Dios con una visión completa para su pueblo.
Respeto.
La historia de Vasti y algunos de los aspectos de su vida, los encontramos por desgracia en la cotidianidad. Se le puede ver en la vida de la Primera Dama de los Estados Unidos, Melania Trump, o en el ya lejano 1981 con la vida de la princesa Diana, Princesa de Gales. Son estas mujeres de las que a simple vista pensaríamos que lo tienen todo: belleza, dinero, un esposo poderoso, mansiones, acceso al conocimiento, y a lo mejor de lo mejor que ofrece el mundo. De ellas se piensa que son mujeres empoderadas porque el escaparate en el que las vemos, nos lo grita. Sin embargo, como en el caso de Vasti y de muchas otras “no tan afortunadas” la realidad es otra. El que se sugiere sea el sueño de cada mujer de casarse con un hombre poderoso que la proteja y la colme de bienes comienza a desmoronarse cuando una mujer descubre que finalmente ha de ser respetada por lo que es en sí misma, y no por ser la hija o la esposa de un hombre.
El esposo de Vasti fue el rey Asuero quien fue un hombre poderoso que reinó desde la India hasta Etiopía. La escritura dice que fue afirmado sometiendo a sus enemigos y pacificando el imperio.[2] A esto debemos agregar el lujo con el que vivían y que era la característica de los monarcas orientales, y particularmente de los persas.[3] En el relato que nos ocupa, se ha ofrecido un banquete por ciento ochenta días (1:4) para mostrar las riquezas y la gloria del reino a los nobles de Persia y Media (1:3); luego, se ofrece un segundo banquete (1:5) en el que durante el último día de la fiesta, el rey embriagado envía a sus siete eunucos, que eran su medio de comunicación con el harén, para que buscasen a Vasti.[4] El harén era una posesión personal del rey, que pasaba a su heredero, quien se volvía <<esposo>> de las mujeres de su padre ( 2 Samuel 3:6-11; 1 Reyes 2:13-25)[5] Lo cual ya nos dice de entrada cual era la situación de cada mujer en ese entorno; además, de entenderlo como una consecuencia de la entrada del pecado al mundo (Génesis 4:19).
Es común que a las mujeres que poseen un atractivo físico se les consienta y se les mime más que a las otras que no lo poseen, y hasta se les mire con condescendencia. Pues se piensa generalmente que la belleza no se lleva bien con el cerebro. En especial, si han de participar en actos públicos. Vasti, cuyo nombre es simplemente una palabra persa que significa “mujer hermosa o excelente”, es llamada a aparecer en el banquete, pero no para ser escuchada ni para ser tomada en cuenta como parte de la administración. El rey ha dado la orden que aparezca en su banquete desnuda, luciendo únicamente la corona real en su cabeza.[6] Pero la reina Vasti se niega rotundamente a comparecer (1:12). Tal vez, porque ha llegado al momento de darse cuenta de que es algo demasiado dañino obtener un lugar de privilegio, sin haberse ganado el respeto. Prefiere ser respetada, antes que ser venerada y agradable por cumplir las expectativas de los que realmente son respetados en la sociedad.
Esta simple, pero profunda reflexión es tomada en cuenta en algún momento de la vida de la mayoría de las mujeres en posiciones de liderazgo, incluyendo al ministerio. En ese sentido se puede decir que Wesley lo entendió bien cuando expresó en su sermón “Sobre la visita a los enfermos” <<Aquí no hay diferencia; ‘no hay ni hombre ni mujer en Cristo Jesús’. Por cierto, ya pasó el tiempo de esa idea de muchos que ‘las mujeres solo sirven para ser vistas, no para ser escuchadas’. ¡Y en consecuencia muchas de ellas fueron criadas como si hubieran sido diseñadas para ser juguetes agradables! ¿Acaso esta idea honra la sexualidad? No, esta manera de pensar contiene la mas profunda crueldad; es una crueldad horrible, es una barbaridad. Y no sé cómo alguna mujer sin sentimientos y espíritu puede someterse a ella. ¡Mujer, no te rindas mas a esa vil servidumbre! Tu, al igual que los hombres, eres criatura racional. Tu, al igual que ellos, fuiste hecha a imagen de Dios; tu eres igualmente candidata a la inmortalidad; ustedes, mujeres, también son llamadas por Dios…no sean desobedientes al llamamiento celestial.>> [7]
Como lo comprendió Wesley, por toda la escritura encontramos que Dios respeta los derechos de la mujer, que ha sido formada a su imagen y que son ellas por las que también murió el Salvador. Por eso, en la palabra de Dios leemos que Él, escucha los ruegos de una mujer en su oración y le contesta. Es el Señor quien procura que la salvación de su pueblo provenga también por medio de ellas como se describe en el libro de Ester. Vasti, representa origen y es el preludio de la obra magnífica de Dios en este relato.
2. Libertad.
El castigo de Vasti, señalan, es exigido no sólo por el rencor del rey, sino por la política pública. Si otras esposas de menor rango siguen el ejemplo de la reina desafiante, el imperio se verá sumido en la anarquía.[8] Entonces, la suerte de la reina es discutida por los varones sin que ella escuche ni pueda aportar nada en su defensa. Como ha sucedido en la historia de la humanidad, a menudo, las mujeres son ignoradas y están a merced de un sistema del que no pueden participar.
Vasti, fue privada del derecho de actuar en su defensa, imposibilitada de mostrar documentos o contratar un abogado que la defienda; convirtiéndola en una espectadora pasiva de su propia vida. Mientras tanto, el consejo que solicita el rey es conformado por los sabios que conocían los tiempos: 7 príncipes que forman parte del consejo privado del rey y quienes eran admitidos en todo momento ante la presencia real; [9] todo esto, en contraposición a la mujer que ha de ser solicitada.
Una vez dada la sentencia, no volvemos a saber de Vasti pues el rey ordenó que no se presente más delante de él (1:19). Podemos pensar que Vasti sufrió tal violencia y que la destitución trajo a su vida vergüenza y sufrimiento. Vasti no debía comparecer mas delante del rey Asuero, y este debía hacer reina a otra que fuera mejor que ella.[15] (1:19) Lo que significa que, además de ser ignorada y confinada, se arrancará de ella lo último que le queda: su autoestima.
El mensaje que nos ofrece Vasti -sin proponérselo-, es central para nuestros días, pues nuestro mundo moderno necesita más mujeres como Vasti: libres para ser renuentes a exponer sus cuerpos semidesnudos[16] o desnudos a la vista de la multitud; con plena libertad de decisión para poder lograrlo sin ser violentadas o coaccionadas, a través de redes sociales y de quienes las quieren ver en ellas.
A diferencia de Vasti, que ha tenido el atrevimiento de mostrarse autónoma, rechazando la sumisión sexual que el rey pide, Ester empieza siendo una mujer sumisa, quizá al principio en provecho propio (para elevarse como reina)[17] pero también, por temor. Ambas fueron sometidas y privadas de su libertad. Pero será Ester, quien, con la ayuda de otro hombre, logre la liberación de su pueblo.
3. Empoderamiento.
La primera vez que se nos describe a Vasti es como una anfitriona de un majestuoso banquete para las mujeres persas (1:5). La escritura nos dice que mientras los hombres estaban en el patio del huerto, ellas estaban en el palacio real. [18] Una mirada rápida podría darnos la sensación de que Vasti tenía la libertad de organizar y presidir un banquete para las mujeres. Sin embargo, podría ser una expresión tan común como lo hay en los países machistas en el que, en un grupo de personas de dos sexos, acaben por dividirse en dos grupos según el sexo; estableciendo así una de las formas más sutiles del poder que deja fuera de las conversaciones importantes a las mujeres.[19] El hecho de estar al frente y presidir no significa necesariamente que la mujer ha sido empoderada. Es cuando tanto hombres como mujeres ven en el otro la imagen de Dios. No es buscar los primeros ni los mejores puestos, es saber para qué se está, cual es la misión y poder cumplirla a cabalidad con dignidad y con la ayuda de Dios tal y como lo hizo Ester. Ella, contaba con lo mismo, o tal vez con menos que Vasti; si lo pensamos así: ella era menor y por ende menos experimentada y madura. De ahí que necesitase del consejo de Mardoqueo, su tío. En un inicio, vemos a una Ester perdida en el anonimato y con miedo. Por otra parte, Ester es considerada la futura reina, pero el rey la escoge tomando únicamente en cuenta su físico. Sin haber hablado con ella, sin saber que era judía.[20]
La belleza de Ester es usada en un principio como único activo disponible. Con la ayuda de Mardoqueo transforma la sumisión en audacia arriesgada, poniendo su encanto femenino al servicio de la salvación de su pueblo.[21] Pero Ester ha de aprender a ser asertiva y enérgica al mismo tiempo que paciente y llena de fe. Es en este entendimiento cuando hay posibilidad para que Dios obre el milagro. Ese milagro tiene que ver con la transformación de la vida de Ester. Es ese momento en el que ella descubre para qué ha llegado y las consecuencias que tendrá sobre su pueblo este cambio obrado en ella. En ninguna otra parte de la escritura vemos a Dios como permaneciendo en la sombra, esperando que, en medio de tanta injusticia, hagamos algo. Ester parece descubrirlo y ante el peligro, no duda y solicita el ayuno. Ya no es la joven temerosa, ahora se prepara para la lucha pues sabe que no ha llegado todavía a la cúspide y que, si llega ella sola, nadie ha llegado en realidad.
Por lo regular, cuando los miembros de una minoría en el sistema han llegado a donde querían estar, tienden a no mover las aguas que les han permitido llegar ahí. Pero ese no es el caso de Ester. Porque en la hora adecuada, se arriesga y se hace notar. Fue radical al confiar en Dios y declarar: <<Si perezco, que perezca.>> Acostumbrada a todo, incluso a morir; Ester vence la tentación de exclamar “jamás he sido oprimida;” como lo han hecho muchas que han llegado a espacios reservados para unas cuantas y que ya instaladas en el puesto no nos representan. Por su parte, Asuero sabe que Ester no tiene algún valor y que es una pobre que está ahí como tantas que lo han logrado gracias a él. Pero hay un elemento con el que Asuero no cuenta; y es, que la protección de Dios está sobre ella.
CONCLUSION.
Ciertamente el libro de Ester lleva el nombre de quien ha confiado en Dios; pero no omite el desafío y dolor de su antecesora. Gracias a ella, podemos entender mejor a Ester. Entendemos su valor, su posición de esclava y mujer sin voz. Entendemos que la presión es tanta, que la misma Ester no se sabe instrumento de cambio para liberar a su pueblo. Se da cuenta hasta que escucha la voz de otro hombre que teme a Dios, y que le dice la frase insuperable: “esta es tu hora.”
Esa voz, fue la que le hizo falta a Vasti. La voz de un hombre humilde, que se viste de cilicio y que clama ante la injusticia y la posibilidad de que Ester tampoco escape de la ira del rey. Es desde la comprensión de un hombre que cree que la salvación de Dios puede ser dada a través de una mujer y que Él nos usa a todos y a todas. Razón por la cual, si hemos de empoderar a la mujer no ha ser a través de enseñarle a ella como ser. Mas bien, será nuestra tarea mostrar al hombre, al Dios que usa y ama a todos.
La liberación del pueblo vino por mano de Esther. Al final leemos de la matanza de los enemigos del pueblo judío. La reina Ester tuvo suficiente influencia como para ejecutar la destrucción de la casa de Amán, junto con 75 000 enemigos (7:1-10;9:1-32). Fueron ella y Mardoqueo quienes escribieron con plena autoridad: “El decreto de Ester confirmó estas normas” (9:29-32). [22] Pero la venganza cobrada abarca incluso a Vasti porque el triunfo de Ester, también le pertenece a ella. Vasti dejó de ser callada y dócil para levantar la voz ante la injusticia, y lo mismo hizo Ester. Mucho más tarde, una mujer llamada Rosa Parks se negó a ceder su asiento en un autobús segregado.
Vasti representa la lucha de años de las que se quedaron en un rincón, a las que fueron humilladas y sobajadas por atreverse a desafiar el mal establecido. Hoy en día las mujeres que han alcanzado cargos de alta responsabilidad por mérito propio, se desempeñan tanto en la política, como ministras o jefas de estado pero todavía no son libres de continuas alusiones a su belleza, a su forma de vestir y a la manera como expresan la agresividad de su carácter. Es nuestro deber ofrecer espacios seguros dentro de la iglesia, y fuera de ella. Donde la mujer pueda expresarse con libertad y ser reconocida del mismo modo que lo es el hombre.
Hemos de reconocer a esas mujeres anónimas, madres y esposas que han dedicado su vida a forjar un mundo más equitativo. A todas ellas las podemos encontrar en nuestras congregaciones y es nuestra responsabilidad protegerlas a todas también. Desde nuestro ministerio, hemos de extender el cetro cuando ellas abran la puerta de la oficina pastoral para contarnos la manera en la que han sido oprimidas por esposos, por hijos y por la sociedad en general.
[1] Aguilar Marga Muñiz, Femenino Plural: Las mujeres en la exégesis bíblica., Colección Pensamiento Cristiano (Terrassa, Barcelona: Editorial CLIE, 2000), 11.
[2] Adam Clarke, Comentario de la Santa Biblia, vol. Tomo I (Kansas City, Missouri: Casa Nazarena de Publicaciones, 1974), 531.
[7]Video conferencia profesora semana 5: Igualmente diferentes. Teología wesleyana e igualdad de género en el ministerio de la iglesia., s/f, consultado el 21 de octubre de 2024. (Mónica Mastronardi)
Hace unas semanas la serie televisiva Survivor culminó su temporada 43 sorprendiéndonos a todos los que gustamos de dicha serie.¿La razón? Mr. Mike Gabler, el competidor que menos pensábamos que ganaría, obtuvo el primer lugar.
Survivor es un reality en el que un grupo de participantes son abandonados en un lugar remoto durante 39 días con el fin de ganar un millón de dólares si logran superar pruebas para obtener diferentes recompensas. Una de esas recompensas son los llamados «ídolos.» Para evitar ser eliminados -además de soportar las inclemencias del tiempo y el hambre-, los participantes han de tratar de formar alianzas para lograr su objetivo.
Aunque muchas veces esas alianzas son solo medios para alcanzar un fin todavía tienen el potencial de desatar una espiral de traiciones que les pueden costar, a la larga, ganar el tan codiciado premio. En lo personal, la parte que más disfruto es cuando por fin se pueden bañar y comer bien. Yo no me he perdido ninguna temporada y disfruto viendo la serie con uno de mis hijos.
En Isaías 7 y 8 la escritura nos habla de un rey al que se le prohibió hacer alianzas con los pueblos vecinos.
Para responder adecuadamente a las amenazas de guerra de Siria, el rey Acaz solicitó ayuda e hizo alianzas con el monarca asirio Tiglat-pileser III a quien además le envió los tesoros de su palacio y del templo. Esto trajo consecuencias políticas para el Reino de Sur pues Judá quedó sometida a Asiria. El reino de Judá se convirtió en vasallo de Imperio asirio. Los asirios vinieron, pero no les ayudaron, puesto que se proclamaron gobernantes de Judá y le robaron a Acaz todo lo que tenía e impusieron pesados impuestos en la tierra. Finalmente Acaz murió dejando a un pueblo que adoraba ídolos, bajo el dominio del rey de Asiria.
Antes de que el rey Acaz tomara la decisión de hacer esas alianzas, Dios había mandado al profeta Isaías para advertirle que no debía hacer ningún trato político. Y le advirtió que, si no confiaba en Dios, la humillación y la calamidad tocarían a su puerta. No podrían cultivar, su ganado moriría de hambre por lo cual su tierra seria cubierta por moscas a causa de la mortandad y el desastre. Serían invadidos por extraños como prueba final del juicio de Dios sobre ellos.
Pero es dentro de este dramático cuadro en el que de repente surge la promesa de un niño llamado Emanuel (7:14-15) que nacerá de una virgen y que comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno. Isaías deja ver que su nacimiento e infancia no serían normales y que llegaría en tiempo en el que Emanuel tendría el conocimiento necesario para escoger lo bueno y rechazar lo malo en referencia a Génesis 2 cuando nuestros primeros padres tuvieron que decidir entre el bien y el mal. Vendría el día en el que no habría limitaciones para su alimento porque sabría escoger lo mejor.
Escoger lo mejor es obedecer y confiar en Dios en medio del conflicto, de la escasez y de la amenaza. Es escuchar a Dios diciendo «Yo estoy contigo» y creerle; para evitar tratar de hacer alianzas con el enemigo, para no anteponer ídolos, para evitar arreglar por nuestros propios medios y fuerzas la situación. Cada día tenemos la oportunidad de decidir no entre lo que nos conviene, sino entre lo que agrada o no a Dios. Recordemos que tenemos una promesa de sobrevivir a este mundo si estamos tomados de la mano del Señor.
«En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo»
Ha pasado 1 año y 8 meses desde mi última entrega en este espacio, y 13 años desde que iniciamos esta preciosa relación. No me había detenido ningún año hasta que llegó el terrible 2020 y la pandemia.
Te pido perdón, mi amada Prófuga de la Cocina. En mi defensa te diré que no fue por haber sufrido contagio alguno; o al menos si me contagié, la prueba médica no me lo pudo asegurar. Lo que realmente pasó fue que mientras que la mayoría de las amas de casa que conozco disfrutaban desinfectando su casa y tirando a la basura todo el reguero acumulado de años…yo iniciaba mis estudios de maestría. ¿Maestría? ¿a esta edad? Pues si. Porque una verdadera prófuga de la cocina se ha de interesar en temas de alto nivel que subrayan al mundo en que vivimos.
Durante estos dos años te extrañé y hoy, al casi finalizar el año 2022, te agradezco. Te agradezco porque con tus ocurrencias me hiciste asomarme de una manera no común a la Escritura y con ello, despertaste en mí una sed para que la voluntad de Dios se cumpliera de manera perfecta en mi vida. Es verdad lo que enseña la Palabra de Dios cuando nos dice que, si queremos que Dios nos hable, y estamos en serio, Él nos habla.
Además de los conocimientos que pude adquirir en los estudios, hubo algunas lecciones que aprendí de mí y de mis semejantes en medio del sufrimiento que produjo la pandemia. Uno de ellos fue el palpar lo malagradecidos que hemos sido los seres humanos con Dios por habernos librado de la muerte y a nuestros hijos del desamparo. Y que nada, ni nadie, por muy amado que sea, debería de robarnos el deseo de hacer lo que Dios nos ha mandado, así como el deseo de acudir a la casa del Señor para dar gracias infinitas a Dios por enviar a su Hijo Jesucristo a morir por nuestros pecados y por su continuo cuidado.
Hoy, con la libertad que da la originalidad y después de trece años, he plantado una iglesia y pastoreado dos congregaciones. He recibido las órdenes al presbiterio confirmando el llamamiento que Dios me hiciera cuando era yo apenas una niña. He terminado mis estudios superiores y estoy lista para lo que venga. Como solemos decir, «Dios nos llama, nosotros nos preparamos y la iglesia confirma.»Por todo, le doy gracias a Dios. Por la salud, por las fuerzas en medio de la dificultad y por mi familia. Por permitirme cumplir un año más. Por los que están, y por los que ya no están como mi querida prima Lidia y mis padres que inspiraron este blog. Es precisamente de un escrito de mi madre de quien quiero finalizar este reencuentro y de este modo, expresar mi agradecimiento con la promesa de compartir nuevas aventuras tomados de la mano de quien ya tiene previsto el menú que habremos de degustar en gloria y en Su mesa.
Para Meditar.
Por Raquel Garcia de Hidalgo.
Una de las cualidades más hermosas que tiene el ser humano es la gratitud, lástima que la practiquemos tan poco.
Gratitud significa reconocer que hemos recibido favores sin pagar un precio por ellos.
Si nos detenemos un momento a pensar, veremos que las cosas más valiosas son las que no se pagan. No se paga el amor
de los padres ni de los hijos, ni de los amigos y mucho menos se paga el amor que Dios nos tiene.
Dios nos ama y cuida de nosotros todo tiempo, seamos agradecidos con él.
En Malaquías 3:1-12 encontramos un pasaje por demás interesante. Comienza hablando de un mensajero que entrará súbitamente al templo del Señor, de ofrendas y de un juicio. Luego, se escucha la voz de Dios diciendo que el pueblo se ha apartado de sus leyes y que son malditos porque le han robado.
¿En que hemos robado? – Pregunta el pueblo.
Dios les contesta: En sus diezmos y ofrendas. Luego, les urge a traer los diezmos para que haya alimento en la casa del Señor.
La primera mención del diezmo se cita en Génesis 14:20 y fue Abraham quien tras la liberación de Lot le ofrece en gratitud a Dios el diez por ciento de las ganancias de botín a Melquisedec. Con el tiempo se convirtió en parte de la ley y Dios lo ordenó. (Lv. 27:30) El hombre que no pagaba su diezmo era considerado un ladrón.
Ahora bien, en redes se han podido leer varios post de personas que atacan o intentan desacreditar el diezmo. Uno de ellos, tratando de revocar “la idea” del diezmo argumenta que antes se diezmaba en comida, animals, etc. y no en dinero y aconseja mandar a trabajar a su pastor. Bueno, en cuanto al diezmo diremos que antes tampoco había electricidad, ni un recibo de pago por agua y mantenimiento del santuario. En cuanto a mandar a trabajar al pastor, es precisamente la triste consecuencia de no obedecer la ley de Dios.
En el pasaje que nos ocupa, la casa del Señor está construida; ahora se requiere llenarla para que los sacerdotes y levitas puedan ejercer su trabajo adecuadamente. Nehemías (3:10-12) nos refiere que no se les habían dado sus alimentos a los levitas, encargados del santuario, por lo que ellos y los cantores habían tenido que irse a sus propios campos.
Debo decir que hoy en día como en la antigüedad, quien no da el diezmo es la clase de persona que ama el dinero por sobre todas las cosas y que quiere ver en qué se emplea hasta el último centavo. Si pudieran le harían la auditoria a Dios. Es el que quiere vivir emocional, física, intelectual, espiritual y económicamente a expensas de los demás sin devolverles nada a cambio. Son los que están dispuestos a pagar clases de karate, una mensualidad que tal vez sea mas del 10 porciento de su ingreso, pero que no esta dispuesta a ser agradecido con Dios quien le ha dado la capacidad de dar esas patadas que derriban al enemigo.
La limpieza del templo, de los baños, del jardín, de los utensilios, de los sacramentos; todo proviene de los diezmos y las ofrendas. Con la misma fuerza que cualquiera que no ama a Dios invita a las personas a no dar el diezmo, le digo que espero que antes de acercarse a un templo, el que sea, piense por un segundo que él personalmente nunca ha contribuido para que ese edificio se levante para adorar a Dios. Ninguna catedral, ninguna basílica, ni templo; se ha erguido por si sola. No debería sentirse orgulloso.
No es el pastor quien lo pide, es Dios. Y aunque el que lo administra es el clérigo, todavía es Dios quien lo pide porque es a través de esos recursos que Dios actúa para mantener en pie su casa. Si usted es una persona que se denomina así misma susceptible. No lo sea. La susceptibilidad no sirve para nada. En la vida hay personas y cosas agradables y otras desagradables, como las teclas negras y blancas del piano, que juntas nos entregan una melodía que se llama vida. Si usted aplicara el mismo criterio que aplica para no dar su diezmo jamás se podría relacionar con nadie.
¿Por que el público protesta en un concierto cuando en un rincón de la sala se oye un murmullo de voces? Porque se ha producido una falta contra la colaboración. Eso mismo pasa en la iglesia hoy. Tristemente, las iglesias funcionan gracias a un porcentaje mínimo de personas comprometidas que han entendido que todo lo que tiene el hombre, Dios se lo ha dado. Que con el fin de que no nos olvidemos y seamos ingratos, el nos ha ordenado tributarle adoración con todo lo que somos y poseemos pues todo, proviene de Él y que el diezmar nos previene de ser avaros.
Si en verdad crees en el ministerio al cual asistes, contribuye. Hoy extrañamos asistir al templo y esperamos pronto regresar para aprender, para ser tomados en cuenta para listas de oración y actividades, para que nuestros hijos participen en cuanta actividad infantil se realiza. Para que quien tenga necesitad solicite auxilio ante una tragedia, para bautizar a los hijos, para solicitar un servicio especial para un difunto…pero sin diezmar, eso es robarle a Dios. Es tratar de quitarle, de arrancarle a la mala la bendición que Dios ofrece gratuitamente si tan solo le obedecemos.
Independientemente de si tú crees que el ministro se enriquece con tu 10 por ciento, da tu diezmo y prueba a Dios. El Señor no exagera al decir que las ventanas de los cielos se van a abrir y va a llover bendición sobre ti hasta que sobreabunde. Ahora bien, ¿esa bendición es siempre monetaria? ¿Te harás millonario? La recesión económica está a las puertas. Sin embargo, la bendición que Dios da sobre tu vida es más que dinero en tu bolsa. Es estar en paz con Dios, es tener salud, es ver a tus hijos en el día a día con problemas tal vez, pero con la plena confianza de que la buena voluntad de Dios está sobre ti. Es tener lo suficiente y no la maldición de la sequía que Dios enviará a tu vida porque has sido un ladrón. Retenerlo no te hará ni más rico, ni feliz porque el dinero no es la felicidad. Al dar el diezmo amamos más a Dios que al dinero. Es dejar que Dios Sea nuestro Dios. Es aquí donde Dios camina y pelea junto a nosotros el diario vivir. En el trabajo duro, en el cuerpo cansado, y luego, en el descanso.
El libro de Malaquías comienza describiendo como los judíos, en desobediencia, han llegado a ofrecer sacrificios de animals cojos o enfermos (1:8) se han divorciado de sus esposas para casarse con mujeres paganas (2:11,14). Y es que nunca un pecado viene solo. ¿Has dejado de diezmar?
Cuando la casa esta llena, se auxilia al forastero, a los mas necesitados. La pregunta puede entonces surgir otra vez, ¿Lo necesitan? La respuesta debe ser, Dios nos manda a ayudar al necesitado, sin preguntar. Y las oportunidades estar por venir después que pase la pandemia. No por que creamos que harán mal uso no daremos. Ayudamos porque ese es el mandato de Dios lo mismo que dar el diezmo es obedecerle en todo (Levítico 22:31) Su casa lo necesita y sus siervos también.
Con todo esto, dar el diezmo no esta basado en un par de versículos. Esta basado en nuestro amor y gratitud y en respuesta al amor y a la misericordia de Dios.
¿Cuando llegue el momento de salir de nuestras casas estaremos agradecidos?
Prepara tu diezmo. Que se llene su casa y que haya alimento para todos.
Una de las características de los adolescentes es querer ser tratados como adultos sin perder la posibilidad de actuar como niños. Uno de tantos conflictos en esta etapa es precisamente la comida, ya sea porque comen demaciado o porque se niegan a probar bocado. La palabra “equilibrio” se desconoce mientras que la palabra “obsesión” toma control. Un día odian la salsa catsup, al otro, la aman con todo su ser. Un día van a comer con amigos quesadillas que chorrean grasa, y cuando les vuelves a ver, resulta que les repugna todo lo que la contenga. Lo cierto es que la alimentación en esta etapa es de suma importancia para el buen desarrollo del adolescente y los padres son los encargados de proveer y procurar el buen comer a sus hijos.
La escritura nos relata la historia de Jairo, el padre de una adolescente de doce años que se encuentra muy enferma por causas que desconocemos. Al parecer, un mal día comenzó con malestares hasta el punto de que sus padres temieron lo peor. Jairo, quien era el gobernador de la sinagoga acudió a Jesús tal vez como un último recurso pues cabe la posibilidad de que considerase a Jesús como un hereje ya que al ser una autoridad de la sinagoga seguramente estaría a lado de la ortodoxia judía. Por esta misma razón se cree que Jairo puso su prestigio en entre dicho al venir a suplicarle a Jesús por la sanidad de su hija, y lo que sería peor: permitir que Jesús fuera a su casa. Sin embargo, hizo a un lado el temor de ser juzgado y pidió ayuda. Y es que cada vez que un individuo se enfrenta a Jesús, se enfrenta a una decisión. Por ejemplo, Zaqueo quería ver a Jesús, pero al verlo tenía que ver su propia deshonestidad y explotación.; Lo mismo pasó con Nicodemo, quien tuvo que reconocer su necesidad de nacer de nuevo. Jairo, a pesar de su “rango” se arrodilló ante Jesús en señal de respeto y le rogó que sanara a su hija.
Mientras iban de camino a la casa de Jairo una mujer que había estado enferma por muchos años fue sanada por Jesús pero el momento se interrumpió cuando un sirviente de Jairo llegó con una devastadora noticia: Su hija había muerto; ya no necesitaba molestar más al Maestro.
El evangelio de Marcos nos dice que Jesús le dijo a Jairo “No temas, solamente cree.” A veces, las situaciones con nuestros hijos nos causan temor sobre ellos y su futuro; lo único que nos queda hacer ante una extrema necesidad es lo que Jesús le dijo a Jairo, ¨No temas, confía en mi y estará bien. ¨ No hay otra cosa que podamos hacer.
No se registra la respuesta de Jairo ante las palabras de Jesús pero Jairo tuvo que haber tenido esperanza pues a pesar de las malas noticias no abandonó la fe ya que él cumplió con su cometido de llevarle ante su hija.
Al llegar a la casa se encontraron con un zepelio en marcha tal y como era la costumbre. Lo que nos dice que los que llegaron a preparar el funeral se aseguraron de que la niña estaba muerta. Habían tañideras pagadas que lamentaban la muerte de la pequeña, flautistas con melodías desgarradoras, familiares llorando y mucho ruido. Entonces Jesús les dijo:
-¿Por qué hacen tanto ruido? La niña no esta muerta, solamente duerme.
Estas palabras nos hacen pensar en que no obstante la fe cristiana toma el tema de la muerte muy en serio, la muerte es solo un sueño que dura hasta que Dios nos despierte. Cuando Cristo venga, los muertos en Cristo resucitarán primero (1 Tesalonicenses 4:16) Pero la gente que estaba ahí reunida no solo no entendió sino que no querían consolarse. Entonces, se rieron de Jesús con carcajadas de desprecio que llamaron la atención ante el ambiente tan triste y solemne que tanto parecían lamentar.
Jesús no permitió que la gente permaneciera en la habitación donde estaba la hija de Jairo y finalmente contratados o reales, los dolientes salieron de lugar donde se encontraba la niña. No era un show lo que Jesús quería demostrar, sino su poder. Esto nos enseña que si usted o yo somos personas que nos burlamos de las cosas de Dios, Él no tratará de convencernos; simplemente, nos echará fuera y no seremos testigos de su gran poder. No se trata de ver para creer, sino de creer para poder ver.
Tomando consigo a tres de sus discípulos, Pedro, Jacobo y Juan, y al padre y a la madre de la niña, entró en la habitación en donde postrada en una cama yacía el cadaver de la pequeña de 12 años.
Entonces con dulce voz y tomándola de la mano le dijo en la lengua materna de la niña:
– ¡Talitá, cum! Que significa “Niña levántate”
Los expertos nos dicen que fue como el saludo que su propia madre le daba todas las mañanas. Palabras tiernas que vienen de un Dios que entiende el dolor de casi perder un hijo y de un Cristo que sabe lo que es vivir en la dualidad de dos mundos con diferente lenguaje y lo que significa ser bilingüe y todo lo que esto conlleva. Al despertar e incorporarse lo primero que vió fue el rostro de Jesús.
La resurrección de la hija de Jairo sin duda cambió el futuro y la forma de ver la vida de la pequeña, de su madre y de Jairo. Jesús entonces ordenó que le diesen de comer como una señal de restauración completa y añadió :
-No le digan a nadie que ha resucitado.
En este pasaje aprendemos que a veces nuestros hijos no estan en condiciones de suplicar por su propia sanidad física o espiritual pero que Dios premia la fe de los padres que como Jairo, dejan a un lado todo para presentarse delante del Señor y humillados, suplicar su ayuda.
Que todo lo que Jesús hizo en la tierra contribuyó para su propósito de mostrar el reino de Dios. Lo que quiere decir que Jesús esta dispuesto a llegar hasta donde se encuentra nuestra fuente de sufrimiento, que nos comprende y que es discreto.
Que el Señor obrará el milagro completamente si nosotros nos comprometemos a hacer nuestra parte en la vida de nuestros hijos pues el Señor nos ordena que le demos de comer a quien Él ya ha resucitado.
¨…….y El mandó que le dieran de comer.¨ Lucas 8:55
Es bien sabido que la prófuga de la cocina es capaz de abstenerse de comer con tal de no cocinarle a su esposo. Las frases “Tu solo piensas en comer” y “yo no tengo hambre” son las más socorridas. ¡Si lo sabré yo!
Las razones por la cuales el apetito se puede perder son variadas. Un platillo con una pésima presentación puede causar incluso náuseas. Como cuando yo comenzaba a hacer mis primeras recetas y le ofrecía a mi esposo lo que parecía un potaje rescatado de las fauces de un perro.
Otras razones pueden ser las enfermedades y los efectos secundarios de ciertos medicamentos, el uso indebido de sustancias prohibidas y por causas psicológicas como la depresión o trastornos como la anorexia.
Los que estudian nos sugieren algunos consejos para contra restar la falta de apetito:
1. Los alimentos, aunque sencillos, deben ser bien presentados: se digieren mejor cuando la boca se hace agua que cuando entran a la fuerza.
2. Si la causa es la enfermedad será necesario el consejo puntual del médico para tratar las causas desde la raíz.
3. En cuanto al uso de sustancias prohibidas: Absténgase de los venenos. Contra ellos no basta la moderación; se requiere la abstinencia total.
4. Si las causas son psicológicas:
– Combátala con ejercicio. Salga, camine.
– Consuma alimentos que favorezcan la producción de serotonina, tales como el pescado.
– Póngalo en papel. Registre sus sentimientos, por más dolorosos que sean.
– Levante su espíritu. Vaya a la iglesia. En un estudio realizado a más de 4000 personas se descubrió que quienes asistieron tuvieron la mitad de probabilidades de deprimirse y de dejar de comer que los que no fueron.
Yo por mi parte, y como presidenta vitalicia de las prófugas de la cocina les recomiendo casarse con un millonario que les contrate mil cocineras.
En la biblia (2 Samuel 11) encontramos a un hombre que en cierta época de su vida no quería comer. Su nombre era David, un joven pastor que llegó a ser considerado el rey más grande de Israel.
Sus victorias militares hicieron de Israel una nación fuerte pero cuando David decidió quedarse en casa durante una de las batallas cometió adulterio con una de sus vecinas llamada Betsabé quien al poco tiempo le notificó que estaba esperando un bebé de él. Debido a esto, David mandó asesinar al marido de ella; a Urías, uno de sus mejores y más leales soldados con el fin de ocultar su falta. Una vez que consumó el asesinato, trajo a Betsabé a la casa real, se casó con ella y dio a conocer que esperaban un hijo.
Interesantemente, El Señor dejó a David casi un año en su pecado y envió a Natán hasta que nació el bebé. El profeta Natán confrontó a David con la historia de un hombre rico que le roba una oveja a un hombre pobre. David se enfurece tanto hasta que Natán le dice “Tu eres ese hombre” David se arrepiente y declara: “pequé contra Dios” Tres palabras reveladoras que Lo admiten todo. Sin excusas. Tal y como debemos venir ante Dios: simplemente confesando nuestro pecado, aceptándolo abiertamente
Dios le perdona la vida y la relación entre Dios y David queda restaurada, pero el bebé, deberá morir. Recordemos en este momento que el también inocente Urías como el bebé, murió sin deberla ni temerla. Es un perdón que no elimina el castigo, sino que lo acompaña. Y que en los designios de Dios tanto Urías como el bebé alcanzarían la misericordia de Dios y la vida eterna.
Seguramente David deseo morir ¿Porque no fui yo en lugar de un inocente? ¡Yo fui el que adultero!¡ yo fui el que asesinó! David habría de aprender que quien esta en control de todas las cosas es Dios y no él quien tal vez por pensar así, decidió no ir a la batalla.
Poco después el bebé enfermó. David oró a Dios por la vida del niño; y David ayunó e hizo duelo postrado en tierra. Los nobles de su palacio seguramente ordenaron su comida favorita y vinieron a él y lo animaron a que se pusiera de pie y comiera, pero no quiso. Durante siete días el niño empeoró, y David seguía con duelo hasta que un día el bebé murió.
Algunos han dicho que el sufrimiento de David tuvo razón al descubrirse su pecado sin embargo, el corazón inquebrantable de David solo se rompió al ver a su hijo enfermo. ¿No somos nosotros así? Mientras todo va bien hasta nos sentimos capaces de retar a Dios y decir que sus mandamientos son anticuados y que desobedecerlos no nos traerán mal. Creemos que las consecuencias del pecado las sufriremos solamente nosotros y no nuestra familia, vecinos, y hermanos en la fe. Es aquí donde el sufrimiento traerá crecimiento si reconocemos que Dios es quien sabe lo que nadie más sabe de nosotros. Es quien escudriña todo lo oculto. Quien puede ver nuestras fallas pero también nuestro dolor.
Cuando el niño muere, las personas más allegadas temían decírselo a David porque se decía el uno al otro: – Cuando el niño aún vivía, le hablábamos y no quería oírnos; ¿Cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?
Cuando David lo supo se levantó del suelo y se bañó, se perfumó y se cambió de ropa. Fue a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.
Este es un pasaje que me roba la atención porque de no haberse levantado David podría haber caído en depresión o cometer alguna locura. Sin embargo, David entiende que no hizo lo correcto y que aun en la pérdida Dios está presente para restaurarle, y que el volver a comer -confiando en Dios- es una bendición; pues tener algo en la mesa evita que el dolor de la pérdida te coma a ti. Además, como bien lo explicara David, el no comer no traería de vuelta al niño. David aceptó su muerte y tuvo esperanza de verle nuevamente algún día.
Mas adelante David lo pone en papel. El Salmo 51 nos describe no a un David deprimido o atormentado por la pérdida sino a un David que ha sido perdonado y purificado, que ha crecido y que desea adorar con todo su ser.
Si has perdido el apetito por enfermedad, dolor o tristeza, levántate, encamina tus pasos hacia la casa de Dios, escribe tus penas en un diario de oración y luego come, come delante de Dios y se agradecido.
“El que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia.” Salmo 136:25
Una prófuga de la cocina que se precia de serlo debe reconocer que nunca tiene los ingredientes necesarios para cocinar. Esto se debe mayormente a que como siempre pospone la hora de hacer la comida, pues ya a las carreras se ve obligada ahacer lo que sea, y en ése “ahorita les preparo” se da cuenta que algo le hace falta.
A veces, son ingredientes sin importancia, pero en otras se trata del ingrediente principal. ¿Cómo lo sé? Bueno, es algo que me viene de herencia ya que lo aprendí de mi madre, ya sabes…. «ahorita les preparo unos taquitos con salsa”, y resultaba que no había ¡ni jitomate! O que tal: “Ahorita les preparo unas tortas de jamón”, pero no había pan.
Lo terrible de estas situaciones es que a los hijos menoresnos mandan a hacer talesmandados pues los y las hermanas mayores, siempre tienen el argumento preciso para negarse rotundamente a ir; además, ¿para que estamos las hermanas menores si no es para ser regañadasy hacer los mandados?
–Sonia, ve por las tortillas.
–¿Y por qué siempre yo? ¿Por qué no mandas a Alma? ¡Ya estoy harta de que siempre me mandes a mi! ¡No quiero ir!– Le contestaba desafiante a mi madre.
Como la mayoría de las mamás, mi madre poseía el arte de la persuasión que aplicaba sobre mi persona en seis etapas: La primera era la convicción profunda,“Vas a ir”; la segunda era el aplomo, “¿O crees que yo te tengo miedo?” Enla tercera etapa me hacía creer que yo saldría ganando “…y ya que estás con esas ganas pasas a comprar además los refrescos y el pollo para mañana ”; En la cuarta etapa me daba tiempo para pensar y actuar, “Te levantas, o te levanto”; En laquinta, evitaba el antagonismo “le voy a decir a tu papá cuando venga”; y en la sexta y última simplemente creaba el deseo , “Te voy a dejar caer unos chanclazos y de todos modos vas a ir.”
Ante tales circunstancias no me quedaba de otra que con bolsa de ixtle en mano ir por las tortillas.Con naturalidad, con la frente en alto y una sonrisa en los labios; sinquejas, sin berrinches ni gestos bruscos o violentos.
Mientras hacia la fila para las tortillas meditaba en mi condición. ¿Por qué debía yo de ser reducida a una simple mandadera todos los días? Yo había nacido para ser algo grande en la vida y no para estar ahí hacienda fila con la servidumbre que suspiraba por el despachador de tortilla de cabellos díscolos llamado Pedro. Y es que, al tiempo que cumplía con mi deber, podía escuchar las conversaciones y las risas coquetas de las aspirantes. ¿Habría alguna ganancia extra además de llegar cansada y con las manos marcadas por lo pesado de la bolsa?
En la escritura encontramosa un padre que manda a su hijo menor a hacer un mandado. (1 Samuel 17) Su nombre era Isaí y el nombre de su hijo era David a quien envió para averiguar cómo se encontraban tres de sus hermanos en el ejército, y de paso, llevarles una bolsa de trigo tostado, pan y queso. David obedeció a su padre y viajó desde Belén hasta las filas del ejército. Mientras conversaba con ellos, el gigante Goliat salió al frente del campamento enemigo y desafió de nuevo al ejercito de Israel.
Los filisteos, el principal enemigo del pueblo se había preparado para atacar a Israel. Los ejércitos de ambos países se encontraban entonces acampando uno frente al otro, listos para entrar en batalla. Todos los días, el gigante salía para burlarse de los israelitas y para provocarlos a pelear pero nadie se atrevía a enfrentarlo pues les parecía imposible derrotar a Goliat y a los filisteos.
Entonces David, al escuchar el desafio de Goliat y las conversaciones temerosas del ejército israelí preguntó con convicción “¿Quién es este hombre que habla con tanta soberbia contra el ejército del Dios vivo? ¿Por qué no sale alguien a derrotarlo?” Eliab , el hermano mayor de David reaccionó ante las palabras de David y después de regañarlo le recuerda que su lugar esta cuidando las ovejas y no viendo lo que pasa en el campo de batalla. Pero David no presta atención a las palabras ofensivas de su hermano y evitando el antagonismo, les persuade haciendo uso del aplomo,“ Yo mismo iré a pelear contra él.” (vr. 32) Les hace ver que el pueblo de Israel saldrá vencedor, “El Señor, que me libró de las garras del león y del oso, también me librará del poder de ese filisteo.” (vr. 37) Por si fuera poco, piensa y actua como debería pensar y actuar el rey de Israel. (vr. 38) y por ultimo visualiza y crea el deseo, “Todos los que estan aquí reconocerán que el Señor salva sin necesidad de espada ni de lanza.” (vr.47)
Aunque la mayoría de quienes han escuchado esta historia relacionan el triunfo final con el certero hondazo de David sobre Goliat lo cierto es que David en todo momento le da la Gloria a Dios diciendo “De Jehová es la batalla.”
¿Quién lo diría no? que por hacer un mandado, llevando queso y pan,daría el primer paso para darsea conocer como el guerrero mas grande de Israel.
¿Qué aprendemos de esta lección?
Que en ocasiones, la voluntad de Dios se da a través de lo que alguien nos pide hacer por y para otros. Que la victoria no es siempre para el más fuerte o el más grande, sino para el que odebece a la voz de Dios. Queel corazón humilde es el terreno principal donde se desarrolla la obra de Dios y que aunque la batalla es del Señor, es necesario ir y pelearla. Que no debemos esperar entenderlo todo, pueslos pequeños “mandados” que hagamos nos pueden llevar al lugar que Dios ha planeado para servirle y ser de bendición para muchos.
«Y si prestares oído a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo estaré contigo y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel.» 1Reyes 11:38
¡Qué feliz soy, amor mío!
pronto estaremos casados,
el desayuno en la cama,
un buen jugo y pan tostado.
Con huevos bien revueltitos,
todo listo bien temprano.
Saldré yo hacia la oficina
y tú rápido al mercado.
Pues en sólo media hora
debes llegar al trabajo,
Y seguro dejarás
todo ya bien arreglado.
Tú bien sabes que en la noche
me gusta cenar temprano.
Eso sí, nunca te olvides
que yo vuelvo muy cansado.
Por la noche, televisión,
Películas y fútbol.
No iremos nunca de shopping,
ni de restaurantes caros,
Ni de gastar los dineros,
ni despilfarrar con la tarjeta de crédito..
Tú guisarás para mi,
sólo comida casera.
Yo no soy como esa gente
que le gusta comer fuera…
¿No te parece, querida
que serán días gloriosos?
y no olvides que muy pronto,
yo seré tu amante esposo.
RESPUESTA ESCRITA POR ELLA
¡Qué sincero eres, mi amor!
¡Qué oportunas tus palabras!
Tú esperas tanto de mí
que me siento intimidada.
No sé hacer huevos revueltos
como tu mamá adorada,
se me quema el pan tostado….
de cocina no sé nada.
A mí me gusta dormir
casi toda la mañana,
ir de shopping, hacer compras
con la Mastercard dorada.
Tomar té o el cafecito
en alguna linda plaza,
comprar todo de diseño
y la ropita muy cara.
Conciertos de Luis Miguel,
cenas en La Guacamaya,
mis viajes a Cancùn
a pasar la temporada.
Piénsalo bien, aún hay tiempo,
la iglesia no está pagada.
Yo devuelvo mi vestido,
y tú, tu traje de gala.
Y el domingo bien temprano
para empezar la semana
pon un aviso en el diario,
con letra bien destacada:
«HOMBRE JOVEN Y BUEN MOZO
BUSCA ESCLAVA BIEN TORNEADA
PORQUE SU EX FUTURA ESPOSA,
HOY DEJA ESTA BODA CANCELADA»
*Desconozco el nombre del autor de esta maravilla y admito
que para fines de este blog he cambiado la frase final.-SH
“Enero y febrero: desviejadero, ¡ Viviré un año mas!”
Era lo que mi abuela decía cada año, y ansiosa, esperaba la llegada de la primavera. Aunque consciente de que Matusalén murió por la ley de la grave-edad , mi abue con sus mas de 80 años lo celebraba por todo lo alto y es que bien se sabe que en los meses de frío intenso los catarros pueden llevar a los ancianos a “pasar a mejor vida.” Esa era, en parte, la razón por la cual ella era un experta en temas de remedios caseros para aliviar el catarro y las friebres.
En cuanto a como contrarrestar la fiebre mi abuela echaba mano de dos procedimientos básicos: Refrescarse y sudar. Refrescarse, al tomar un baño con agua tibia para ayudar a bajar el calor corporal así como la alternancia de trapos húmedos y fríos en la nuca y frente. Sudar, con una taza caliente de té de jengibre o con un caldo colorado bien picante por aquello de las bondades de la capsaicina. Pero cuando ella era la enferma, la situación era de lamentarse porque con fiebre y todo tenía ella misma que aplicarse los remedios y a su edad era super complicado caminar hasta la cocina para prepararse al menos el té. Y aunque la cocina era lo suyo, alguna vez la escuché quejarse por teléfono “Me siento tan mal que quisiera tener la cama cerca de la estufa”
Ya sé que estarás pensando lo mismo que yo: ¿Por qué no me se ocurrió a mi antes?, y es que a todas en algun momento de nuestra vida, especialmente si tenemos hijos pequeños y estamos enfermas, cansadas y sin dinero quisieramos solamente alargar la mano y hacer de comer desde la cama, ¿No es cieto? Es mas, desde este foro le ofrezco a nuestros amigos arquitectos que me honran al leer este humilde blog la idea de una cama secreta en la cocina; no sé, en alguna alacena, detrás de la puerta o ya de plano debajo de los anaqueles para ser usada en estos casos.
Lo cierto es que para algunas de nosotras, la casa y sobre todo la cocina, se ven aun mas afectadas cuando estamos enfermas y por poco que hagamos la casa no funciona igual.
En la escritura encontramos a una mujer que tiene fiebre y que es sanada por Jesus mismo (Mateo 8:14-18). Ella era la suegra de Pedro y el milagro de su recuperación se describe – aunque brevemente- en tres evangelios.
El evangelio de San Marcos y el de San Lucas nos dicen que después de salir de la sinagoga Jesus fue a casa de Pedro, al parecer para tomar un descanso. Al entrar a la casa Jesus ve a la suegra de Pedro postrada en cama. Entonces Jesus se acerca, le informan que tiene fiebre y le ruegan que la sane.
Algunos comentaristas nos dicen que probablemente se trataba de fiebre de Malta o incluso de Malaria tan común en aquellos tiempos. Sin embargo, algunos otros nos indican que podría haberse tratado de algo diferente ya que la palabra usada por Jesus al reprender la enfermedad es la misma que se usó para reprender un mal espíritu. Interesante,¿No?
Normalmente, la fiebre indica que el cuerpo se encuentra luchando contra alguna infección. Pero también, puede ser el resultado de preocupaciones, temores y ansiedades. De este modo cuando algo se encuentra oculto y no podemos o no queremos decirlo, nuestro cuerpo puede expresarlo también asi.
¿Sería esa la razón por la cual Jesus le toca las manos y no la frente o la cabeza? ¿La fiebre sería un indicativo de que algo le molestaba? ¿Acaso tendría ella algun problema con el servicio a sus semejantes? Recordemos que en ningun momento se nos dice que ella se encuentra grave. Es mas, ella no pide ser sanada. Jesus es quien la ve al entrar a la casa y se acerca a ella.
Si ese fuera el caso, quiero decir que en mas de alguna ocasión creo haberme sentido como la suegra de Pedro: “¡Me voy a acostar, me siento mal y háganle como quieran!” También, debo decir que he pasado por momentos en los que he creído tener razones suficientes para ir a la cama con tremenda fiebre y no servirle a mi Señor. Pero los años y la fidelidad de Dios me han enseñado que en el servicio siempre encontrarás tropiezos, desiluciones, injusticias y gente que no ayuda. Que por momentos sentirás que tu eres el único ser en el planeta que carga con todo. Y en parte se debe al hecho de que hay congregaciones en las que en lugar de bancas hay camas- imaginariamente hablando,¡ Claro!- Todo mundo tiene fiebre y solo unos pocos son los que sirven.
Sin embargo, recordemos que Jesus tocó sus manos y se levantó a servir.
¿Cómo o qué le sirvió a Jesus y sus discípulos cuando fue sanada? No lo sabemos. Tal vez, un vaso de agua solamente o quizás les preparó un mole o algo mas complicado. Lo cierto es que de la cama ella saltó al servicio y lo que en un principio al leerlo nos muestra un escenario oscuro y silencioso ahora se llena de ruido y alegres vaivenes provocados por esta anciana mujer.
Qué maravilloso es tener a un Dios como el nuestro para quien el género y la edad no son un obstáculo . En su casa hay lugar para todos y todos podemos ser útiles. Él, nos ve y sabe lo que nos aqueja y como curarlo.
Querido lector: La casa de Dios, tu vida y la comunidad en la que vives no funcionan igual sin tu servicio dedicado al Señor.¡ Hay tanto por hacer! ¡Tanta necesidad que nos rodea! El mejor servicio a Dios es el que no busca ser recompensado con nada. Busca servir en el voluntariado. Si Dios ha hecho algo por ti, tienes que hacer algo por Él através de tu servicio a otros como lo hiciera la suegra de San Pedro y si tu salud no anda del todo bien permite que Él toque tus manos y te libere del mal.
“Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres”